Nos dormimos en un mundo y despertamos en otro

El COVID cambió las costumbres, los ritos, las muestras de cariño, la comunicación

JORGE BRAVO ARANCIBIA / colaborador

En el último tiempo el coronavirus nos obligó a frenar, mirar y cambiar. Por ello esta descripción me pareció muy pertinente compartir.

De repente, Disney no tiene magia. París ya no es romántico. Nueva York ya no es imponente. La muralla china ya no es una fortaleza. Las iglesias de todas las religiones están vacías. Los autos lujosos, los aviones imponentes, los barcos poderosos están parados.

Los abrazos y los besos de repente se convierten en armas, y no visitar a padres y amigos se convierte en un acto de amor. Te das cuenta de que el poder, la belleza y el dinero no valen nada, y no pueden obtener el oxígeno por el que estás luchando.

El mundo continúa su vida y es hermoso. Sólo pone a los humanos en jaulas…

Y creo que nos está enviando un mensaje: “No eres tan necesario… El aire, la tierra, el agua y el cielo también están bien sin ti… Cuando regreses recuerda que eres mi invitado… no, mi amo.

IMÁGENES /20punto10 / Agencia

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