La contingencia desde la otra vereda

El economista Manuel Riesco sostiene que el fondo de pensiones no ha financiado jamás pensión alguna y su diseño nunca las financiará en el futuro

Hoy, miércoles 22 de septiembre  las diputadas y diputados votarán el proyecto de Cuarto retiro de las AFP, iniciativa  que concentra el mayor interés en las pautas de los noticiarios, los medios escritos, digitales y de los chilenos.

También es de  especial importancia para los micro y pequeños empresarios, pymes y  mipyme. Significa una inyección de capital, para una mayoría de personas que tienen negocios y otros emprendimiento que han iniciado luego de perder sus trabajos por la pandemia. Para el comercio detallista se acerca la Navidad y se trata de una opción para comprar mercadería.

La iniciativa de  Pamela Jiles, diputada del distrito 12 que comprende las comunas de Pirque, Puente Alto y San José de Maipo por la cuenca del Maipo, ha sido enérgicamente rechazada por el Gobierno y por los defensores del sistema, lo que ha sido profusamente difundido por los medios de comunicación masiva tradicionales.

Sin embargo, existen otros prismas. Se trata de profesionales con gran trayectoria e importantes estudios. Son  economistas que sostienen lo contrario y, por ello,  es necesario conocer su opinión para tener un panorama general.

Uno de ellos es Manuel Riesco Larraín, ingeniero civil industrial chileno; magíster en Economía de la Universidad de Chile con estudios de doctorado en Economía Política en el Instituto de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de Rusia, fundador y actual vicepresidente Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo. Riesco es uno de los expertos en esta materia que defiende el retiro.

“La Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento de la Cámara de Diputados debe aprobar el 4º retiro del fondo AFP, con lo cual próximamente éste se votará en sala. Veremos qué pasa ahí. Si la Cámara lo aprueba con el alto consenso requerido, el Senado difícilmente lo rechazará, aunque varios andan flaqueando. Darían así otra alegría grande y merecida al pueblo trabajador, que mal que mal los eligió para representarlo.

Los retiros ya autorizados por la casi unanimidad del Parlamento son una política pública acertada, responsable, valiente, necesaria y oportuna. Ayudó a millones de familias y miles de empresas, especialmente PYME, sostuvo el empleo y recuperó la economía, durante el COVID. Elevó extraordinariamente los ingresos del pueblo trabajador y su participación en el ingreso nacional. Nunca hubo política redistributiva más potente. Por primera vez aminora el abusivo ahorro forzoso. Al enfrentar los poderosos intereses que abusan profitando del mismo, legitima el sistema democrático en un momento de crisis nacional. 

Lamentablemente, la discusión del proyecto ha puesto en evidencia una vez más la dañina autonomización de determinados servicios del Estado, encabezados por el Banco Central, cuya dirección han capturado tecnócratas que son ardientes defensores del abusivo ahorro forzoso AFP. 

El repunte de la inflación, por ejemplo, no se origina mayormente en los retiros 10%, como afirmó el BC, sino obedece principalmente al encarecimiento que resulta de cadenas productivas nacionales e internacionales aún no normalizadas tras la profunda alteración del COVID. Esto ha sido recordado por el primer Presidente del Banco Central tras el fin de la dictadura, quién ha estimado necesario dar el inusual paso de discrepar públicamente con las opiniones al respecto de su sucesor: “Son exageradas”, ha declarado el respetado economista (Zahler 2021).

El fondo mal llamado de pensiones no ha financiado jamás pensión alguna, sólo negocios empresariales, y el 65 por ciento de la deuda total del Estado, equivalente a lo que ha gastado en subsidiar pensiones AFP. 

Su diseño pretende que nunca financie tampoco pensiones en el futuro. Ello mediante el simple expediente de asegurar que mes a mes la suma de cotizaciones y subsidios exceda el monto de las pensiones pagadas, como ha sucedido en cada uno de los 482 meses transcurridos desde la creación de las AFP en 1981. Se pretende que continúe del mismo modo hasta el día del juicio final.

Todos quienes han intervenido en este debate para rechazar los retiros 10% han enfatizado el supuesto costo fiscal de la medida, principalmente por el ya mencionado aumento de subsidios a las pensiones de afiliados con saldos reducidos. La Dirección de Presupuestos DIPRES ha hecho malabares para calcular que dicho costo se elevaría a más de 20 mil millones de dólares a lo largo del tiempo, aunque el cuarto retiro difícilmente llegará a esa suma”.

IMÁGENES / Manuel Riesco, Cenda /Agencias / 20 PUNTO10

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