El que esté libre de pecado…

Nada de empates, pero tampoco olvidemos de las atrocidades que Chile vivió y de las penurias que vive la mitad de la gente para llegar a fin de mes

CARLOS ALZAMORA V./ Periodista U.de Chile

Rodrigo Rojas Vade mintió para, supuestamente, ocultar una enfermedad «para no enfrentarme al estigma social», ha dicho en un comunicado. 

Rápidamente salieron los protectores de la ética y la moral (esta vez de derecha) a condenar al confeso Rojas Vade, pidiendo crucificarlo por tamaña mentira.

Estamos ante los que callaron las atrocidades de la dictadura cívico militar y aplaudieron la mentira de Pinochet, al bajar del avión que lo trajo desde Londres.

Es la misma gente que nada dice del fraude cruzado por la Ley de Pesca, tramitada cuando el actual convencional Rodrigo Álvarez, UDI, era un alto funcionario (subsecretrario de Hacienda y luego ministro de Energía), bajo el primer gobierno de Sebastián Piñera.

Alvarez señaló sobre Rojas Vade: «Esto es muy grave, daña y pasa a los libros de historia». Claro que sí, de eso se trata, pero de una confesión, grave, pero nada comparado con haber hecho desaparecer, torturar ni menos empobrecer a un pueblo, como ha hecho buena parte de la clase política. Lo de Rojas Vade será una anécdota para la Opinión pública, las heridas del ’73 hasta nuestros días, son parte de la historia.

Nada de empates, pero tampoco nos olvidemos de las atrocidades que Chile vivió y de las penurias que vive la mitad de la gente para llegar a fin de mes.

Ahora la tarea es sacar adelante la nueva Constitución, aunque a la derecha le cueste aceptarla.

IMAGEN / Rodrigo Rojas Vade

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